El código XXI

3. El código XXI ó KA

Descifrar el significado de la marca XXI o su equivalente en griego KA (léase kappa alfa) cobra para los antoninianos post  reforma de Aureliano una importancia vital, ya que, como señala Sydenham puede dar la clave para la determinación del principio en que estaba basada la reforma y marca un paso en la evolución del sistema monetario romano. Como veremos en la siguiente página de este apartado, los antoninianos de Probo también portan esta marca.

Expondremos seguidamente algunas interpretaciones propuestas por los numismáticos, algunas de las cuales, como las que siguen, han sido resumidas por Sydenham en la obra citada [1]:

1. De Salis interpreta XXI (ó KA) como indicativo de que, de acuerdo con la reforma de Aureliano, veintiuna de las monedas plateadas equivalían a un denario de plata, la duodecimoquinta parte del áureo. Esta teoría, a juicio de Sydenham, presenta dos problemas. En primer lugar, desde el momento en que Aureliano no acuñó ningún tipo de moneda de plata, es evidente que, si él tomó el denario como base de valor, o bien había adoptado el patrón de uno de sus antecesores – algo manifiestamente difícil de entender a la vista de las enormes fluctuaciones del valor del denario durante sus últimos cincuenta años de su existencia- o, en lugar de esto, él debió haber asumido un valor puramente hipotético para su denario, es decir, que no era sino una moneda de cuenta con el valor equivalente a 1/25 del áureo. Esto último difícilmente hubiera sido posible, desde el momento en que las monedas de oro de Aureliano muestran una gradación en peso que va desde los 9,1 a los 3,5 gramos. El término “denario” fue usado para designar sumas de dinero hasta los tiempos de Diocleciano, pero la cantidad representada por dicho término tendió a disminuir. De este modo, es inconcebible que en el año 271 dC pudiera haber sido considerado un valor tan grande como para implicar 21 de estas monedas plateadas.

En segundo lugar, según Sydenham, es obvio que “21” es una cantidad muy inconveniente para los cálculos; y es inconcebible que la duodécimo prima parte del obsoleto denario de plata hubiera sido adoptada como base de ningún tipo de esquema para la mejora del sistema monetario.

Con referencia al numeral XX (ó K) ocasionalmente encontrado en lugar de XXI (ó KA), De Salis llega a afirmar que: “en las provincias recuperadas de Tétrico, la proporción entre el antiguo denario y la nueva moneda habría sido, hasta mediados del reinado de Probo, de 1 a 20 en lugar de 21”.

Esto, de todos modos, como a nuestro modo de ver acertadamente puntualiza Sydenham, solo conduce a una confusión peor, desde el momento que significa que la misma denominación puede estar en una relación alternativa de 1/21 ó 1/20 con respecto a su unidad.

2.  Dattari en su artículo, “La cifra XXI sopra i cosi detti antoniniani” (Riv. It. 1.905), acertadamente descarta que la fórmula pudiera ser interpretada como 21 puesto que “I” frecuentemente es separado de “XX”, u ocasionalmente omitido por completo. Él mantiene, más aún, que el “I” no es estrictamente un numeral sino el símbolo tradicional del As, tal y como aparece en los primeros bronces republicanos. De este modo XX I significa 20 ases.

3. Se ha sugerido, señala Sydenham, que el XX indica que la pieza era una moneda de 20 denarios. Esto presupone una  devaluación del denario mucho más allá de lo que parece haber acontecido realmente. Podría, de hecho, no hacer referencia a una moneda sino un simple patrón para asignar valores. De todos modos, hay que reseñar que el término “denario” era de uso común hasta los tiempos del edicto de precios de Diocleciano, y parece claro que denotaba un valor considerablemente mayor que 1/20 de las monedas plateadas marcadas XXI.

4. Hill, siguiendo a Seeck y Missong, sugiere que el XXI (ó KA) significa la ecuación 2 denarios = 1 unidad. La “XX” ó la “K”, dice, debe significar que la moneda era un doble denario, y el “I” ó la “A” que es la unidad de cuenta. Esta teoría, añadimos nosotros, supone establecer el mismo patrón de cambió que ya se había aventurado para el primitivo antoniniano de plata.

5. Sydenham, después de exponer y refutar algunas de las anteriores teorías, se decanta por la expuesta por Hill,  Seeck y Missong. En su opinión, el símbolo XXI sobre las monedas plateadas más grandes no puede ser considerado aparte del símbolo VSV ocasionalmente encontrado sobre las más pequeñas.

“Denario” post reforma de Aureliano, sin marca de valor VSV

En estos dos símbolos el “I” y la “S” deben, para este autor, significar unidad y semis respectivamente; y  a juicio de Sydenham parece probable que Seeck y Missong estén en lo cierto al considerar XX, no como el numeral 20, sino como dos “X”. De este modo los símbolos pueden ser traducidos como 2 “X” = 1 (unidad) y 2 “V” = ½ (semis).

6. Más recientemente se ha apuntado que la cifra XX equivale, no a 20 ases, sino a 20 sestercios [2]. El valor fiduciario del nuevo antoniniano sería, pues, de 4 denarios. Constituiría la nueva unidad monetaria del sistema en el que el áureo y el denario se acuñarían en mucha menor cantidad y para fines muy específicos (Donativa, recompensas y el propio tesoro imperial).

7. También está muy extendida la interpretación de que  marca XXI no haría referencia al cambio de la moneda respecto a la unidad que fuera (denario, as o sestercio), sino al contenido de metal noble en la aleación, concretamente al contenido de plata en el vellón en el que eran acuñados. Según esta teoría,  la cifra se refiere a la ratio de plata contenida en la nueva moneda, que sería de un 5 %, o sea, 1/20 del peso total. Cubelli habló en su obra de 1.992 citada “nueva hipótesis de lectura de la marca XXI” (pag. 78-89): sin embargo, como señala Estiot  [3] , esta hipótesis no era nada nueva, ya se contiene en Callu, Brenot, Barrandon en una obra de 1.979  [4]. Indica Estiot que Cubelli únicamente descarta la objeción que normalmente se hace a esta corriente de opinión, la reaparición de la marca XXI en algunos nummi de Siscia y Alejandría del año 301 (pag. 82), precisando que también sobre estas la marca indica la ley de la aleación, o sea la presencia de un 5 % de metal noble. Pero esto también lo prueban otros análisis de Callu y Barradon sobre estas monedas publicados en 1.986 [5]

Por mi parte, me limito de momento a exponer las teorías que se han aventurado. Creo que el tema sigue abierto y que ninguna opinión de las expuestas está basada en pruebas concluyentes.

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[1] Op. Cit. pag. 63 y ss.

[2] Chistophe Oliva se adhiere a esta opinión en una entrada de su excelente Blog.

[3] Cfr. comentario de S. Estiot  de la obra de  V. Cubelli, Aureliano Imperatore: la rivolta dei moneteri e la cosiddeta riforma monetaria,  Florencia, 1992, en Aureliana. Revue numismatique, 1995. Pag. 55.

[4] Callu J.P. , Brenot C.L. y Barrandon J.N., Analyses de séries atypiques (Aurélien, Tacite, Carus, Licinius), NACQT, 1979, p. 243-248.

[5] Callu J.P. et Barrandon J.N., L’inflazione nel IV Secolo (295-361) : il contribute délie analisi, in Societa Romana e Impero Tardoantico I, Bari, 1986, p. 559-589

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Apuntes sobre numismática e historia monetaria

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