Falsas de época

Falsificaciones de época (276-282 dC)

Las medidas de Aureliano y sus sucesores no consiguieron detener la producción de moneda falsa. El principado de Probo no sería una excepción. Los falsarios no sólo acuñaron moneda falsa en la Galia sino que incluso en Italia ya que la mayoría de las imitaciones de moneda con la efigie de Probo son tomadas de tipos salidos del taller de Roma.

Podemos encontrar básicamente cuatro tipos de falsificaciones durante el reinado de Probo:

1. Imitaciones barbáricas de monedas oficiales.

Se trata de monedas (mayormente aurelianos) que imitan, con mejor o peor fortuna, los tipos oficiales.  Han sido producidas por acuñación con cuños labrados por los propios falsarios. Muchas de estas imitaciones provienen de la Galia y con frecuencia imitan los tipos de Lugdunum. Son fácilmente reconocibles por su estilo tosco, casi caricaturesco, con grabado muy poco cuidado que habitualmente presenta leyendas con numerosas faltas ortográficas. Acuñadas  normalmente en flanes pequeños de peso ligero, que no responde a los estándar del aureliano o antoniniano. Su presencia en tesorillos encontrados en suelo italiano atestigua que estas monedas no oficiales circularon fuera de sus territorios de producción.

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probusacc4nProcedencia imagen: Internet. Mismo ejemplar en HO pag. 35, L.N.

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Procedencia imagen: Internet

Tampoco la producción en oro parece haberse librado de su imitación por estos falsarios. Un ejemplar de “áureo” subastado por  Gerhard Hirsch Nachfolger en 23 de septiembre de 2015 (subasta 314, lote 3027) así parece atestiguarlo. El catálogo de esta subasta atribuye su posible procedencia a Ucrania y su autoría a los Sármatas. Un ejemplar sin duda digno de un examen en profundidad.

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Imagen cortesía de Acsearch.Info y Hirsch.

2. Monedas acuñadas con cuños fundidos obtenidos por transferencia de monedas auténticas.

Se trata de monedas acuñadas con cuños falsos, que han sido obtenidos por fundición a partir de las dos caras de una moneda auténtica. Este tipo de falsificación presenta muchos problemas para el falsario. Los cuños obtenidos de esta manera se desgastan rápidamente. La preparación de los flanes requiere un dominio técnico elevado en la fusión de metales a fin de conseguir una aleación correcta. Si se trabajan de forma inapropiada, los flanes se resquebrajan,  presentando grietas y fisuras después de la acuñación. A menudo, se liman los cantos para obtener una mejor apariencia final. La copia, aunque se parezca a la matriz, presenta imperfecciones  propias del proceso de fabricación por fundición del cuño, que supone, en definitiva, crear un negativo de la moneda. Las monedas así falsificadas no ofrecen el detalle de una moneda producida con cuños grabados.

3. Falsificaciones por fundición a partir de monedas oficiales.

Existen falsificaciones obtenidas por fundición a partir de un molde realizado a una moneda auténtica. Estas copias suelen ser las más perfectas, presentando el mismo eje de cuños que la moneda oficial que reproducen. Refieren Hiland y Oliva [1] que algunas presentan trazas de plateado.

En el tesorillo de La Venera, por ejemplo, de las 54 falsificaciones o monedas dudosas clasificadas, la gran mayoría (44 ejemplares, alguno del mismo cuño), han sido bien acuñados con cuños fundidos o son monedas dudosas. Los restantes 10 ejemplares son imitaciones del tipo 1 que  arriba comentamos. No existen monedas fundidas en este depósito (de 4.822 ejemplares). [2] Su difusión y circulación parecen haber sido bastante locales.

4. Áureos falsos.

Nos hemos tropezado en varias ocasiones en distintas subastas y ventas directas con lo que parecen ser falsificaciones de áureos aparentemente de época, obtenidos utilizando un aureliano al que simplemente se le ha dado un baño de oro.

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Imagen cortesía de Ancient Delights.

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Imagen procedente de Internet.

Los ejemplares observados presentan, obviamente, todos corona radiada, algo que no ocurre con los áureos auténticos. El peso tendría que delatarlos necesariamente, por lo que no es lógico que muestren signos de haber circulado. Si embargo, muchos de los ejemplares que  hemos visto tenían evidentes faltas de dorado, ¿fruto de desgaste? ¿Se trata de falsificaciones modernas? De momento, para mi es todo un misterio.

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[1] Le Règne de Lèmpereur Probus. Op. Cit. pag. 35

[2] Guillemain Jean. La monetazzione di Probo a Roma… Op. Cit. pp. 127 y ss.

Apuntes sobre numismática e historia monetaria

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